Todos teníamos miedo de Burgos, del frío, del follón de los 300 figurantes, de los traslados a las distintas localizaciones. Ha sido este domingo y lunes de frío de marzo una prueba de fuego para todos en el equipo.
Y Contracorriente y el equipo de “Red de Libertad” ha vencido al reto. Y se ha producido gracias a la buena voluntad de todos. Los estudiantes de Comunicación Audiovisual, los burgaleses que asistían y miraban el rodaje en la calle respetando tiempos e indicaciones con su silencio, los becarios y alumnos de escuelas que han reforzado los equipos, los visitantes invitados que han sabido estar en su sitio…
Todos hemos recogido sin remolonear. Sin rechistar hemos montado los bártulos en cada localización. Incluso, por parte de Gema (maquillaje) el hecho de echar a perder en el lavabo su propio teléfono privado donde estaban todas sus fotos de continuidad le ha permitido poner a prueba su ingenio para arreglar el desaguisado. Todos hemos aceptado y soportado con estoicidad y buen humor lluvia, sol y viento en el mismo plano y es que hemos funcionado todos, como dice Gema, como una máquina.
Y nos hemos felicitado por ello. Más de 30 planos en dos días, en exteriores. Por parte de Pablo y María, la misma serenidad y escucha. Todo un éxito, pero todos saben que no es la cantidad, sino la calidad de lo que hemos rodado que nos mantiene optimistas. Claro que hay problemas, pero lo importante es que le hemos sacado punta positiva a todo, con humor y buen ambiente. Hurra!!
Se han conseguido escenas bellísimas porque la energía de todos ha ayudado. Nos hemos cuidado unos a otros. Y esto es impagable y no se puede impostar, simplemente, sale así: bien. Fluye… como mis lágrimas en una secuencia donde Sor Helena llora en el banco de lo que es la Catedral de Lyon…
Y me preguntan alumnos y personas del equipo: ¿como puedes llorar de un momento a otro? ¿En qué piensas?
Intentaré decir lo que hago, por si sirve a otros. Yo creo firmemente, porque lo he vivido, que la imaginación es el arma más poderosa para un actor de cine, junto con la observación de ti mismo y claro, los años que te dan tu propio oficio, que a través de la repetición te otorga el derecho de poseer la suficiente confianza en ti mismo. Eso nos convierte en personas creativas y alimenta nuestra fuerza para seguir actuando en positivo. Sabemos que aquello que se consigue es gracias al esfuerzo de todos.
Sí, sí, me dicen: ¿pero cómo lloras? Vamos a ver: primero, siempre que leo esta escena, la número 142 en el guion, lloro. Porque me imagino el sacrificio bondadoso y heroico de Sor Helena Studler, porque sus acciones son impulsivas, generosas. Porque su elección de sacar prisioneros del campo de concentración da sentido a su vida y ha permitido mejorar el mundo. La inspiración y las coordenadas, llegan pues de la elección de un guionista, que en este caso es también director, que ha estudiado el caso de Sor Helena con investigadoras, hermanas de la Caridad y en libros y apuntes de la época.
Es decir, el guion está bien construido, lo entiendo y sé los motivos.
-Sí, si, ¿pero cómo lloras?
Para llorar primero eso, tiene que gustarte lo que estás haciendo y tienes que luchar íntimamente para estar libre de “ruidos externos”. Quiero decir, que necesitas encerrarte en un mundo paralelo al de tu personaje, que es privado e intransferible y que posee tu propia técnica, que vas encontrando a lo largo del ejercicio de tu profesión.
-Sí, sí, ¿pero cómo?
A mi me funciona practicar la imaginación y la empatía. Para encontrar los gatillos que impulsan tu imaginación y encerrarte en ellos y producirte un estado emocional, yo elijo movimientos simples, que me recuerdan belleza, como el acariciar una tela o tu propia mano, en recuerdo de algo que has perdido, o si ha de haber angustia en el llanto, el choque con algo metálico, como el cierre de la maleta que tenía a mi lado ayer, o el cuerpo en abandono como lo tenía en el banco de la iglesia en esta escena. La postura que uno tiene modifica, eso está comprobado científicamente, el resultado químico de neuronas y ayuda a fluir emociones o a retenerlas…
Pero también elijo, palabras llave que sé que pueden disparar en mí raudales de emoción. No puedo asegurar que van a funcionar, pero pongo mi mejor intención en ello. A veces estas palabras que elijo son propias, a veces me ayuda el director, como en este caso: Pablo me dijo en el momento que me senté en el banco: “Sor Helena mira al crucifijo y se siente como Cristo, crucificada y sufre con él. Se siente sola y abandonada”.
Es la SOLEDAD y el ABANDONO de todo y de todos, lo que efectivamente creo es lo que más me/ nos asusta, lo que menos puedo/podemos reparar. Todos, en alguna ocasión nos sentimos así. La diferencia es que yo me he observado en mi vida cuando he sentido la soledad o el abandono desde fuera y he aprendido lo que me pasaba externamente e internamente y simplemente intento recrearlo. Los actores observamos siempre, o deberíamos hacerlo, porque todo sirve.
Otra palabra es la IMPOTENCIA que todos sentimos cuando por ejemplo, querer cambiar algo en lo que creemos más justo, o la CULPABILIDAD que siente Sor Helena cuando en ese momento, se agolpan en su cabeza y corazón todos sus errores graves: Las personas queridas que ha puesto en peligro, sus propios hijos adoptivos, Sor Cecilia y Othon, la guerra que no le deja respirar porque hay tanto por hacer, la INJUSTICIA que sabe no puede combatirla sola.
A todo eso le añadí la gota de ESPERANZA que me ofreció Pablo: esa mirada de consuelo que recogí al vuelo, (gracias Pablo) cuando comparé mi propia y pequeña debilidad con la agonía terrorífica e injusta de la imagen de Cristo crucificado.
Algunas de estas palabras van a servir para desatar y mantener lo que uno quiere, que es el conflicto, otras para expresar lo que uno siente, siempre procurando estar sin distracciones, en ese mundo personal que hay que encontrar en unos segundos, y saber afrontarlo como juego, no como sacrificio, exhibicionismo o tormento, que a veces puede sentir el actor aficionado o sin experiencia.
Y lo siguiente es que hay que estar listo para poder explorar tu imaginación. Eso quiere decir que tienes que vencer las resistencias que siempre ocurren en un rodaje: en este caso, mi propia resistencia para meterme en mi propio mundo con el tiempo reducido, que como actor no controlas en un rodaje y cuya energía de los demás se puede convertir en presión negativa y afectarte, para lo que hay que preparar un antídoto de paciencia y una rapidez en seleccionar sólo la energía que te interesa conservar. Hay que traducir: la rapidez con la que se tiene que finalizar el plano, la invasión del trabajo de otros en tu espacio, el poco tiempo que disponíamos en la iglesia, los que querían echarnos a toda costa porque la misa es sagrada en grado de urgencia e intensidad de SOLEDAD, IMPOTENCIA, CULPABILIDAD, INJUSTICIA…
Para vencer la resistencia, a mí me funciona la ACEPTACIÓN y mi propia disposición de JUEGO, que son las claves también para que la emoción elegida pueda fluir sin barreras. Ese “quiero“ decidido y juguetón por el que me digo que hoy, lo voy a conseguir.
Y cuando has conseguido romper el mundo externo, todavía hay que saber mantener tu propia construcción y eso es lo más cansado y agotador, porque los estímulos de fuera son tantos y tan poderosos… Por eso Pablo sabe que hay que rodar los primeros planos primero y yo sé que desde el primer momento que entro en la iglesia y respiro el olor embriagador a cera e incienso, hasta el último momento en el que veo el sol del exterior. No debo permitir que mi juego se acabe y debo aprovechar todo lo que pueda para despertar ni imaginación hacia el objetivo definido y descartar todo aquello que es barrera.
Y esa complicidad con Pablo, mi director, me guía y me anima para regalarle mis ganas de darle lo máximo que pueda en ese momento, junto con la complicidad de Luisa Gavasa, cuya caricia después de cada plano la recibo y ella lo sabe, como agua de mayo.
Saber ser protagonista es un delicado ejercicio. Por un lado, tienes que proponer cada día lo mejor de ti mismo, tienes que dar ejemplo, como el director, el ayudante de dirección o el productor, con tu profesionalidad y exigencia para que no decaiga nunca el listón de excelencia en cada plano. Por otro lado, tienes que responder también a los otros actores, dándoles en sus planos, lo mejor de ti mismo, provocando en ellos, su mejor disposición, no importa el cansancio o la tensión que ya has descargado en tu plano. Hay que dar, siempre, aunque la cámara no esté contigo. Por eso Pablo elige rodar con dos cámaras, para cuidarnos, para captar ese momento mágico que ocurre cuando todo está a favor.
Yo he aprendido en mi profesión que necesito calor humano para sacar lo mejor de mi misma. Eso no quiere decir que si no hay complicidad, sea seguro peor actriz, pero seguro que me divierto menos. Así que procuro en “Red de Libertad”, dar lo que he aprendido a los otros actores, calor humano. No quiero estar despistada en ello.
No es cuestión de hacerse amigos del alma, pero a veces ocurre. Con Pablo Santamaría (Othon) y Silvia García (Sor Cecilia) estoy encantada y me gustaría conservar la amistad que poco a poco se va fraguando, seguir sus éxitos y conocerles mejor si la vida lo permite. Siempre me sorprenden los dos en rodaje, por su profesionalidad, sencillez, humor y verdad en sus elecciones. Siempre están listos cuando se les necesita y dispuestos a ayudar a todos. Me ayudan a construir esta Red de Libertad, nos ayudamos. Es un placer trabajar, hablar, reír, comer, cenar, con ellos. Gracias.
Es importante cuidarnos entre actores. Beatrice Fulconis me cuidó pasándome dos aceites esenciales, uno para el estudio y otro para el relax; Raúl Escudero, aconsejando mi nombre a Pablo la primera vez y estando siempre presente en las escenas que he rodado con él. Es un actor técnico que sabe escuchar. Buff, qué alegría! Roger con su sinceridad y valentía en el rodaje, Pablo Viña siempre con su sonrisa dispuesta y amable y Carlos Pinedo con su escucha impagable, Marta Romero como un cascabel, alegre, con su locura justa y su sonrisa que abraza al mundo, como las personas sanas de Lérida. Y Carlos Cañas, haciendo de malo malísimo, concentrado en cada plano, dando lo mejor de sí mismo, divirtiéndose, como los grandes…
En el rodaje ha estado trabajando gracias a la producción de Contracorriente, Guillermo Villaescusa, un alumno mío, actor, del curso de Estudios Superiores en Interpretación cinematográfica. Vino primero como actor en el campo de concentración y en estos días nos ha ayudado con todo: en dirección con la claqueta, en producción, hemos improvisado un murmullo de una escena que ojalá se conserve en montaje y he estado orgullosa de cómo ha sabido socializar con todos. Sin preguntar demasiado, ha aprendido mucho y el equipo se ha abierto a explicarle cosas porque él tenía interés.
Hoy tengo varios días libres. Miedo a la distracción. Al cambio. Desde Madrid escribo desde la mañana. He cerrado la puerta de la oficina. Quiero agarrarme a mi “Red de Libertad”.
Sé que después de Burgos, en la mitad de nuestro rodaje, vamos a ser todos distintos. Porque podemos relajarnos, ahora que nos empezamos a conocer y no quiero arriesgarme a perder esa tensión que se necesita para mantener ese listón de exigencia alto conmigo y con los demás.
Aunque sé que Pablo y María estarán a nuestro lado para recordarnos lo importante que es para todos seguir trabajando al mismo nivel exigente y de compromiso.
Sé que es la última oportunidad para conocernos más, en estos días últimos que todavía quedan de rodaje y que todos queremos aprovechar al máximo. Nueva energía vamos a ofrecer. Seguro.
Y este será nuestro último reto. Todos tendremos que ir matando poco a poco nuestra ilusión diaria por rodar, para que no nos mate la melancolía e iremos escuchando lo de: “Ya faltan nueve días solo” “Como ha pasado este rodaje de deprisa” “Cuándo hará Pablo otra película”… y la incertidumbre y pesadumbre de la pérdida por lo que pasará. ¿Cuando nos veremos otra vez?
Porque todos hemos dado, estamos dando y seguiremos dando, lo mejor de nosotros mismos.
Assumpta Serna

Me alegra leer estas palabras de pasión y verdad. Quiero resaltar el cariño con el que nos cuentas “todo lo bueno que está siendo trabajar con éste equipo de rodaje “ y la pena que da que finalice .
Es cierto que cuando se crea un equipo tan unido y cómplice cuesta algo más decir” adiós” .
Me enriquecen como actriz este tipo de experiencias y me permiten madurar con las reflexiones que comentas . Gracias … Y recuerda Assumpta : uno recibe lo que da!!!!!.
Besos para ti y para todo el equipo .
Qué bonito escuchar la importancia de la conexión humana que se esconde tras un rodaje, y saber que es posible e inevitable un mejor resultado gracias a ella.
Siempre me ha llamado mucho la atención saber el ejercicio que hay detrás de un actor llorando, algo tan íntimo siendo tan expuesto. Muchas gracias por compartir!
Impresionante!!!. Acabo de llegar de Angola con un proyecto de cooperaciôn en Escuelas vicencianas de Hijas de la Caridad, y leer y sentir vuestras palabras es un empuje más a DAR LO MEJOR DE NOSOTROS MISMOS. Nuestro proyecto era de innovación y aprendizaje cooperativo. Què sorpresa la vuestra par mí!!! Volver y descubrir rinconcitos con tantisima CREATIVIDAD en vuestro rodaje,esas escenas con tantisimo amor y sufrimiento. LLORAR Assumpta, llorar… QUÈ DIFICIL!!! Felicidades porque nos estáis dando ejemplos de trabajo cooperativo. Bellisimas palabras que os hacen ser Equipo y sentiros equipo. Me uno a vosotros en este rodaje. Me apasiona ser MAESTRA y APRENDER cada día del mundo.Tambièn del mundo ARTISTICO Y CINEMATOGRÀFICO con sus.innovaciones, craciones y actuaciones. Irè a enamorarme de vuestra película y a soñar e IMAGINAR que vuestro trabajo será un èxito asegurado en cada corazón apasionado que vayamos a disfrutaros. Descubro mucha FUERZA Y PASION. Sufriremos, estoy segura, pero saldremos gozosos de la vida ejemplar de S.Helena y vuestra magnífica OBRA DE ARTE hecha película. Felicidades. Estais siendo CREATIVOS HASTA EL INFINITO, como nos enseñó, nuestro fundador SAN VICENTE DE PAÚL.