Hoy empezaré a escribir este diario de rodaje para compartirlo con todos. Me anima la soledad de mi habitación y las personas con las que trabajo. La pluma me ha sido necesaria casi siempre como actriz para poder expresar lo que el personaje se quedaba corto. Muchas páginas he escrito, tanto en los momentos de denuncia e imperfección de un rodaje como sobretodo en los momentos bellos, para contar lo que creo que he aprendido. De aquí han salido libros, artículos, conferencias…
La Hija de la Caridad que interpreto ahora, en este nuevo rodaje, también necesitó escribir lo que hizo en secreto y a veces en contra de su propia familia. En realidad creo que escribir, es necesario para todos. Porque necesitas, cuando eres creativo, desgranar tus sensaciones, buscar palabras que te ayuden a entender mejor lo que estás viviendo. Y es importante compartir todo eso con otros, esperando no el reconocimiento, sino abrir paso a un diálogo aunque sea imaginario con personas que quizás nunca tendrás tiempo en conocer a fondo.
Es con este propósito que empiezo a escribir en este blog, en los primeros días de empezar el rodaje, y animando a todos los actores y técnicos que trabajamos en la película a compartir vuestras experiencias en este blog… Porque pocas veces uno puede hablar de lo bueno de corazón… Y porque yo sigo creyendo, que hablar de lo hecho bien emociona, inspira y entretiene.
En esta última semana he incorporado a mi vida, como cada vez que empiezo una película, muchas cosas nuevas. Palabras de otros, pensamientos que he hecho míos, sensaciones que recreo para seguir aprendiendo. Aquí voy a estar cinco semanas, memorizando, experimentando, sintiendo, compartiendo, con todo el equipo escogido por A contracorriente.
Aparte, pero dentro de mi corazón, queda Madrid, mi vida, mi marido, mis citas para conseguir financiación a mis propios proyectos, mi oficina… Ha quedado en pausa mi actividad de la Fundación y de la Asociación del Código de buenas prácticas en el audiovisual, aunque todo continua, sin mí. Y aquí esto, para vivir lo que enseño en la escuela, y para enseñar luego lo que aprendo y practico.
Aquí en “Red de Libertad”, tengo ganas de empezar relaciones de trabajo con personas que no conozco y sé que vamos a vivir momentos mágicos, de complicidad absoluta porque lo estamos construyendo desde bases sólidas. Me gusta a mis 50 y pico, sentirme contenta, como una niña probando zapatos nuevos. Y estoy contenta porque notas cuando va a ser una linda experiencia desde el primer día….
El primero de todos en acercarse a mí fue Raúl Escudero, magnífico actor protagonista de la película Poveda para ofrecerme en su función de director de casting, el papel protagonista de la película “Red de Libertad”, la red de personas que salvó la vida a más de 2000 evadidos de campos de concentración franceses cuyo líder, fue curiosamente una monja francesa, Helena Studler.
La llamada de Raúl, su conversación y su lado humano me hicieron parar toda actividad en la Fundación y Escuela a la que dedico cuerpo y alma, para leer el guión con toda la tranquilidad del mundo una mañana de domingo. Me pareció heroico el personaje, pero al mismo tiempo uno tiene la responsabilidad con las biografías de personas que realmente existieron, de intentar contar la verdad, de encontrar la humanidad que quiere decir también el lado más oscuro, del por qué de cada una de las acciones heroicas que Sor Helena hizo, y que son al final, las que se hacen sin demasiada reflexión, poniendo a veces en peligro la vida de otros.
Y para explorar todo eso, he tenido la suerte de encontrar un maravilloso compañero de viaje: Pablo Moreno, el escritor del guión y director de la película “Red de Libertad”. Llegó un día a mi escuela con Raúl y María Esparcia, su encantadora e inteligente mujer, también ayudante de dirección y montadora.
En Madrid, en ratos que robábamos a otros rodajes, Pablo me hizo comprender el por qué de las cosas escritas, con total transparencia y mucha sabiduría. Descifró para mí palabras usadísimas, pero desconocidas, como Providencia, el Ecumenismo, el Carisma. Me humanizó a San Vicente de Paúl y a Santa Luísa, a las Hijas de la caridad, incluso las palabras de Cristo y las de algunos Santos…
Hablamos en estos días intensos del contexto que tuvo que vivir Sor Helena, del papel que le tocó compartir con los militares y la Iglesia, del Gobierno de Vichy en el Sur de Francia, libre de la ocupación alemana pero con ideas y hechos tan fascistas como los alemanes de Hitler que invadieron Metz, la ciudad francesa en la zona fronteriza con Bélgica y Alemania.
Y también claro, hablamos de la relación de Sor Helena con la cobardía y falta de humanidad de algunos personajes, así como del rol educativo tan importante que tuvieron las Hijas de la Caridad y siguen teniendo en la sociedad francesa y española. Y del sentido del humor que se desprende de las propias palabras transcritas por Pablo, que la misma Helena escribió.
Hablamos Pablo y yo de lo que era importante de cada escena, de casi cada frase y de cada palabra, construyendo en verdad, una red de amistad a partir de deseos comunes, de anhelos encontrados, para contribuir a una revolución lenta pero segura de cambio, de mejora de nuestro mundo, hoy. A los dos y a más de 60 personas, nos parece muy relevante contar esta historia, donde la bondad, la rectitud ética, moral y personal parece entrar en momentos tibios donde ni el calor ni el frío parece acabar de definirse con fuerza. Necesitamos eso, una corriente a la contra, que nos hable de principios y valores y destierre miedos y reparta amor…. Y en ello estamos creando cada día gracias a todos, nuestra historia.
Después llegó la lectura de guión con todos los actores y técnicos que asistieron puntualmente, a la todavía hoy flamante Escuela de las Hijas de la Caridad en Madrid, donde Pablo nos habló uno por uno, y delante de todos, de las características de cada personaje. Su charla fue amena, llena de humor y claridad. Leímos delante de las Hijas de la Caridad modernas que nos inspiraron a todos con su sonrisa, su clarividencia sobre el tema y con la calidez de su piscolabis.
Los actores que me conocían más, -a más de dos les he dado clase-, se afanaban de decirme entusiasmados el por qué ellos repetían con Pablo: que les gustaba tanto trabajar con él, que se lo pasaban bien, que íbamos a disfrutar, que en Ciudad Rodrigo se come muy bien… Y quiero que sepáis, que los actores, entre nosotros, podemos exagerar, pero no mentimos nunca
Pablo me inspiró. Los tres días que pasé con él me admiró su transparencia, su mirada clara, su dedicación, su empuje, su sentido del humor y su sonrisa abierta.
Henchida de cosas que contar, con días de preparación y estudio, llegué el viernes 10 de Marzo a Ciudad Rodrigo, ciudad también fronteriza, -como Metz, la ciudad de Sor Helena-, donde el tiempo parece haberse detenido dentro de murallas, donde torres, paseos, plazas, esquinas, balcones, restaurantes, parecen hablarte del mimo con el que arquitectos y políticos diseñaban antes, los edificios.
En uno de ellos, de piedra cálida, claustro, patio y techos solemnes, Pablo y María tienen su cuartel general, su productora, y es allí donde desarrollan su proyecto de vida y trabajo. Edificio enorme, bello, que estuvo abandonado por años y que ahora sirve de plató para rodar las películas que deciden hacer. Y los dos, después de sus estudios, en contra de la corriente, deciden no ir a Madrid y desde hace quince años no les falta trabajo. Y ver todo su caserío, me llenó de una sana envidia, de un anhelo para pertenecer, aunque sea solo un poquito a su mundo.
Siempre trabajando en equipo, les veo luchar con su familia y amigos desde su productora, “Contracorriente Producciones”, para seguir difundiendo valores sociales a través de películas que difunden la importancia de rodearse de belleza, de bondad, de sonrisas…
Cierto, no he visto un empiezo de rodaje más tranquilo, más sereno. Sé que nada es fácil, pero lo consiguen, consiguen crear un ambiente sano, fértil para el trabajo, con ese rigor y cuidado que ves en los que tienen el timón de “Red de Libertad”, volviendo a escoger a actores, técnicos y personas que se sitúan al mismo lado del barco.
Estoy segura que está en el ánimo de la productora, y de todos los que repiten la experiencia, no solo en hacer una buena película sino en sentirse orgullosos de haberla hecho, con el objetivo de trabajar para un fin, pero importando el bienestar de todos, en el día a día. No solo hacen un trabajo para la gente y por la gente, sino con la gente que se contagia de ésos valores y aporta lo mejor de si mismos….
Las películas las hacemos por la razón poderosa de que nos gusta contar historias entre todos para otros y nos gusta hacer lo que hacemos. Nos gusta la aventura siempre distinta de trabajar en equipo para exprimirnos en cada gesto, sea de un actor o de un eléctrico… Nos gusta contar historias en imágenes, nos enriquece y da sentido a nuestras vidas. Hay momentos que son mágicos. Y creo que en esta película vamos a tener muchos de ellos.
Desde el primer día, me di cuenta que en Rodriwood todos intentaban predicar con el ejemplo. No he visto en las 109 películas que ya acumulo en mi haber, más sonrisas que en este rodaje. Nunca me habían dado, el primer día, un curso sobre prevención de riesgos laborales, supongo que todas las productoras deberían hacerlo, pero os aseguro que nadie lo hace. Y me quedé pensando en como incorporar el Código de Ética en este proceso y se lo mandé a María, aunque sé que no va a tener tiempo ahora de leerlo ni discutirlo en profundidad…
Su misión como productora la veo como una gota de tinta blanca que se extiende como una nube blanca que envuelve a los que entran a formar parte de este cosmos tan particular que ellos han creado. No hay gritos ni malos modos, hay respeto de unos a otros.
Y deseo que podamos seguir creando por mucho tiempo y que contaminemos el audiovisual con ideas y sentimientos inspiradores para todos.
Yo voy a poner mi mejor granito de arena, cada día, a eso he venido. Os lo cuento.
Assumpta Serna

Me ha encantado tu descripción del comienzo de la película. Conozco el lugar del rodaje, y ya me gustaría a mí vivir más cerca de María y Pablo para poder «asomarme» algún día por la ventanita de vuestro rodaje. Así que… te seguiré leyendo.
Me imagino que usted recordará y habrá traído a su memoria el recuerdo de una tía carnal suya llamada Sor Araceli Hija de la Caridad. Yo fui alumna suya en el colegio de Yecla. Y hoy soy Hija de la Caridad y resido en Madrid.
Buena suerte con su trabajo
Gracias por contar tus impresiones, tus y descubrimientos. Que salga bien, es una historia que merece ser bien conocida