Pablo viña surca los mares de «Red de Libertad»

Estamos a mediados de marzo y comienzo mi aventura en esta gran Fragata llamada «Red de Libertad»… Sí, lo sé, las fragatas son barcos de guerra y esta película es un canto de paz, de libertad, de solidaridad, de reivindicar el papel de las grandes mujeres… Pero también es un golpe en la mesa, una declaración de intenciones, una lucha contra los elementos, contra el tiempo, contra el dinero…

En fin, que estamos a punto de zarpar con la esperanza de que nuestra travesía llegue feliz a buen puerto.

Ya está todo preparado, la fragata está en perfecto estado de revista, los oficiales ya ocupan sus puestos, la marinería esta lista para afrontar todo lo que el gran océano nos depare, las bodegas repletas de viandas, de ilusión y de muy buen rollo. Desde el puerto nuestros seres queridos despliegan sus pañuelos a modo de despedida y deseándonos buena trayectoria.

Suena la bocina, suelten amarras, leven anclas… zarpamos.

La travesía comienza y este primer día para mi va según lo estipulado. La fragata avanza, se cumple con el plan, el tiempo nos respeta y todos a bordo cumplen con sus cometidos, desde el gran capitán Pablo, con sus cartas de navegación escrupulosamente trazadas y ayudado por su oficial de puente, María, y por las suboficiales Bárbara, Maggie y Josemi. Los dos grumetes Sergio y Judith nos cantan al final del día.

Segundo día de travesía y nuestro barco navega con velocidad y con maestría, el piloto Rubén nos hace surcar el océano como si fuera una balsa de aceite suave y sin perder el rumbo en ningún momento. A todo ello le ayudan los oficiales Emilio, la maestre Diana y el contramaestre José María. Este segundo día el canto para la cena llega con la satisfacción del deber cumplido y lo cantan las grumetes Ana, Marina y Bárbara.

Varios días de travesía más, la cosa se complica y nuestros radiotelegrafistas Roberto, Jaime y Fari nos comunican a través de nuestro vigía Toni que se acerca una gran tormenta, y donde tenia que haber sol, hay lluvia; donde brisa suave, nieve; donde calor, frío… pero esto no nos puede retrasar, hemos de seguir navegando y llegar a puerto con todo el plan ejecutado. Por eso, nuestros oficiales de cabina Nacho y su contramaestre María José nos ofrecen ropa de abrigo para enfrentarnos al injusto tiempo que nada sabe de cumplir planes.

El gran capitán Pablo varia un poco el rumbo, pero sin hacer que nos alejemos de nuestra ruta. Todo ello fue posible gracias a la oficial de intendencia Aran y a sus suboficiales Sara y Juanjo que nos aprovisionan de aparatos para que el tiempo nos castigue lo menos posible. Todo eso, no sin antes aparecer el oficial A.J con sus papeles para que le firmemos que estamos conformes con este tiempo. Estos días llegan a su final y nos cantan la cena los grumetes María y Juanjo.

Mis últimos días a bordo y la travesía va llegando al final para mi, pues yo desembarco en una isla antes de llegar a tierra firme. Y dado que el barco quedó algo trastocado, el capitán Carlos, el oficial Paco y sus pilotos Carmen, Sofía y Gabino procedieron a ponerlo todo en orden para seguir navegando como manda la marinería. «Todo marcha», nos decimos los unos a los otros, todos estamos contentos porque a pesar de las olas el barco va y nosotros nos sentimos seguros, protegidos y alimentados por el oficial de cocina, David, y todo su equipo. Esta noche nos cantan la cena las grumetes Isa y Adriana. Bajo a mi camarote para hacer mi equipaje, pero la oficial de cabina Gema ya me lo había hecho y me dio una ristra de chorizo para el camino.

Desembarco y me siento lleno, me siento pleno y lo único que se me ocurre es darle las gracias al Gran capitán y a todos sus oficiales de primera, que siempre me hacen sentir en este barco como si estuviera navegando por las nubes. De mi parte, y de la de todos los marineros, MUCHAS GRACIAS EQUIPO.

Pablo Viña, marinero del RED DE LIBERTAD.

1 comentario en “Pablo viña surca los mares de «Red de Libertad»”

  1. Si, todavía navegando está Red de Libertad. Y estoy segura que surcará los mares por muchos años en innumerables travesías. El primer puerto, en Septiembre, en Madrid. Solo desearte buena primavera y verano y darte gracias por tu sonrisa.
    Con viento de babor, velas desplegadas y el mástil creciendo al infinito , recobraremos nuestra Red de Libertad, pronto, muy pronto.

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